

La devastación del océano se muestra con datos. La solución con sensibilidad
Según la ONU ¾ de las zonas de pesca a nivel mundial están sobre explotadas, explotadas o devastadas significativamente debido al exceso de pesca.
Más de 20 mil millones de animales son extraídos del océano cada año. Hay una demanda de 90 millones de toneladas de pescado cada año.
Entre 40 y 50 millones de tiburones mueren cada año a causa de las redes pesqueras. Luego se decide si cortarles o no los aletas, pero inicialmente son capturados como subproducto y eso se debe a la pesca etiquetada de ser “sustentable”.
La predicción de los científicos es un océano sin peces para el 2048.
Por cada 500 gramos de peces capturados, hay más de 2 kilos de especies que no forman parte de esta demanda. Como delfines, ballenas, tortugas, tiburones…
En tan sólo 40 años, las poblaciones de las especies marinas se han reducido en un 39%, de media, en todo el Planeta.
En el mar Mediterráneo y el mar Negro, apenas 85 poblaciones de peces de interés comercial se evalúan anualmente, de ellas el 88% es objeto de pesca excesiva.
38,5 millones de toneladas de peces son desechados y arrojados por la borda cada año, en una práctica habitual en la pesca.
Se prevé que el consumo mundial de pescado como alimento aumente más de un 18% en 2030.
Se estima que la pesca ilegal y la pesca no regulada representan 11 millones de toneladas (12-28%) de la pesca mundial.
Se necesitan más de 3 toneladas de peces para producir 1 tonelada de salmón de granja.


Después de evaluar estos datos, nos seguimos preguntando si la pesca sostenible existe, o simplemente es una etiqueta creada para que el consumidor no se sienta mal al comer pescado. Y es que es evidente que con cerca de 8 mil millones de personas en este planeta no se puede satisfacer la demanda tal y como se ha estado haciendo hasta ahora. La pesca no es sustentable, no con la demanda que hay actualmente.
Las especies marinas requieren de un ciclo de reproducción natural que no esta siendo respetado, capturando especies que no se han podido reproducir, disminuyendo su población y consecuentemente la de sus depredadores. Literalmente nos estamos comiendo el océano, y este recurso igual que el resto no es ilimitado. Para lograr una conservación real de los océanos lo ideal sería no comer pescado, nunca y de ningún tipo. Solo de esta manera podríamos recuperar la biodiversidad de los océanos y respetar su ciclo natural sin causar un gran impacto.
Sin embargo hay muchas personas que dependen del pescado tanto económicamente como nutricionalmente, debido a que es el único alimento que tienen a su disposición, por eso dejar de comer pescado por completo, es ilusorio. Por tanto, si hubiera una reducción significativa y global del consumo de pescado podríamos llegar a conseguir lo que denominamos pesca sustentable, pero solo si consumieran y pescaran pescado aquellas personas que realmente lo necesitan para vivir.
Si tu tienes acceso a alimentos de todo tipo cerca de casa, siento comunicarte que el pescado no es necesario en tu vida en ningún momento de tu etapa evolutiva. Por lo tanto una dieta basada en plantas, verduras, cereales, legumbres… es la opción más responsable en tu caso y en cualquier otro. Quizás estas preocupado porque culturalmente se ha denominado al pescado como “saludable” y por ese motivo crees que debes seguir consumiendo. Pues para hacerte más sencillo reducir el consumo de pescado debes saber que esto es falso, y que muchos estudios como artículos mencionados por la FAO aseguran que no hay ningún tipo de nutriente o vitamina en el pescado que necesite una persona que no pueda obtenerse en una dieta basada en plantas. Se puede observar en una entrevista al presidente del Colegio Americano de Cardiología, donde él mismo dice que al ingerir pescado existen cuatro preocupaciones, que son los PCB’s (productos químicos industriales que pueden causar efectos adversos como cáncer, y otros negativos para el sistema inmunitario, nervioso y endocrino), el mercurio (pudiendo ser tóxico para el sistema nervioso e inmunitario, aparato digestivo, piel, pulmones, riñones y ojos), grasas saturadas (colesterol) incrementando así el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular y aumento de peso. Y es que los peces son esponjas de mercurio. Cuando estos son comidos por otros y así sucesivamente, los pesticidas y herbicidas se bioacumulan en su carne. Los peces grandes incluido el salmón, del cual se cree que es el más saludable, acumulan cantidades impactantes de herbicidas y pesticidas, y tienen propiedades estrogénicas y promotoras del cáncer.
Si estas preocupado por la conservación de los océanos y de las especies que lo habitan, si quieres formar parte de la solución y no del problema, en el caso de la pesca excesiva y los daños que esta causa a la biodiversidad de nuestro azul, la opción más sensata es dejar de consumir pescado. De esta forma lograras disminuir la demanda, acabar con la explotación de especies en peligro de extinción, y con la de sus depredadores, pues cuando capturamos una especie se produce una extinción en cadena. Conseguirás una recuperación de especies en real riesgo de extinción y evitarás la captura y extinción de otras especies, serás compasivo con el medio ambiente cada vez que decidas no comer pescado, y cada vez que lo hagas estarás siendo parte del cambio, de la solución.





