Consumismo



”Cuanto más priorizan las personas los valores y objetivos como el éxito profesional, el dinero, el poder, el estatus y la imagen, más tienden a albergar actitudes negativas hacia la ecología, menos probable resulta que practiquen conductas positivas para el medio ambiente y mayor es la probabilidad de que consuman recursos naturales de un modo insostenible»

Kasser / Tom Cromton


En 2050 9.600millones  de personas habitarán el planeta.


Hoy en día, se extraen y emplean alrededor de un 50% más de recursos naturales que hace 30 años.


En la UE se consumen más de 100.000millones de bolsas de plástico y solo se recicla un 7%.


En la UE y en España casi el 40% de los plásticos que se producen son envases, en su mayoría de un solo uso: bolsas, botellas, envoltorios, vasos…, de los que solo se recicla el 30% (en los cálculos más optimistas). El resultado es que a nivel global hasta 12 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos, y ya se han observado más de 1.300 especies marinas afectadas.


A cada habitante del planeta nos corresponde un promedio de 1.8 hectáreas para satisfacer nuestras necesidades, el equivalente a 2.5 canchas de fútbol, sin embargo, actualmente cada persona consume 2.7 hectáreas, es decir, 3.6 canchas.


-El consumo de alimentos provenientes de la agricultura y ganadería industrial también tiene graves implicaciones. La ganadería es la responsable de la emisión del 14% de los Gases de Efecto Invernadero. Además, el modelo de ganadería industrial, se rige por la obtención de beneficios rápidos, que también significa talar bosques para producir piensos y pastos para engordar rápidamente al ganado. Se prevé que el consumo mundial de carne aumente en más de un 75% en 2050, unas cifras insostenibles para el planeta.


Al mismo tiempo, el consumo de pescado está creciendo a un ritmo mayor que la tasa de población mundial. Los océanos continúan siendo explotados de forma desenfrenada y los stocks pesqueros se encuentran bajo una enorme presión. Ante esta crisis cada vez son más las personas interesadas en demandar que el pescado que compran sea sostenible y que no esté involucrado en actividades ilegales.


El impacto de la ropa con la que nos vestimos a diario es cada vez mayor en la salud del planeta. Cada año se fabrican 100 mil millones de prendas de ropa. De media, cada persona compra un 60% más de artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo. La moda rápida o “fast fashion” ha convertido la ropa en objetos de usar y tirar, generando un grave problema de uso de materias primas y de generación de residuos.


Los seres humanos están usando 50% más recursos de los que la Tierra puede generar en forma sostenible.


La gran mayoría de lo que consumimos tiene plástico, se requiera o no. Los plásticos contribuyen a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) desde la extracción de los recursos con los que se producirán (combustibles fósiles), su fabricación, su transporte, hasta su disposición final. Cuando se convierten en residuos emiten metano y etileno por exponerse a la radiación solar en agua o aire. Pese a eso, cada año se producen en el mundo 380 millones de toneladas plásticas para diversos usos; de los cuales, 12.7 millones llegan a los océanos que dañan la vida de más de 700 especies.


La industria tecnológica tiene obsolescencia programada que promueve la sustitución de productos en lugar de la reparación. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que México encabeza la lista de los mayores generadores de “basura electrónica”. Cada habitante genera 3.2 kilogramos en promedio anualmente. De las más de 1.032 toneladas de basura electrónica que se desechan al año, menos del 17% se logra reciclar.


El impacto de la ropa y calzado con la que nos vestimos a diario es cada vez mayor en la salud del planeta. Cada año se fabrican 100 mil millones de prendas de ropa. En promedio cada persona compra 60% más artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo, con base en datos de Greenpeace. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.




Si observas alrededor, dentro de tu casa, con detenimiento y abriendo todos los armarios y cajones… Verás la cantidad de productos que tienes en casa y que no utilizas o apenas lo haces. Ahora si coges uno de ellos y observas sus características de fabricación, podrás ver del material del que esta hecho y el lugar donde se fabricó. Es un material amigable con el medio ambiente? La mayoría no lo son, y además de ese producto, piensa en todo el embalaje que se ha dedicado desde las materias primas, fabricación, transporte y la venta.

La idea no es dejar de consumir productos, sino replantearnos su necesidad en nuestro día a día. Antes de comprar cualquier producto que no sea de necesidad básica, debemos pensar… ¿De verdad lo necesito? Y si es así, que opciones tengo para hacerme con ese producto que necesito en mi día a día y que tenga un menor impacto para el medio ambiente en todo el proceso de fabricación y en su uso.

El consumismo se basa en adquirir vienen materiales sin ni siquiera preguntarte si lo necesitas realmente. Antes de hacer una compra, piensa en si lo necesitas, y cuando la hagas, opta en la medida de lo posible por productos de bajo impacto medio ambiente.



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